Desde el año pasado, forma parte del Club Parapent Menorca junto a otros cinco deportistas que organizan jornadas de vuelo en lugares como Monte Toro, Son Bou, Fornells o Binimel·là
Allá por 1986, Joan Portella vio un documental sobre la práctica de un nuevo deporte que estaba causando furor, el parapente. Dos semanas después, se encontraba en la escuela de vuelo Bidasoa de Irún, un lugar a donde ha regresado durante los últimos años en varias ocasiones para realizar cursos de prácticas y perfeccionamiento. "Fue una cosa que me entró directamente por los ojos y me dije que tenía que aprender a hacer eso", confiesa.
Portella reconoce que "las primeras veces siempre estás nervioso y no sabes qué puede pasar, pero la verdad es que me sentí muy a gusto". A pesar del riesgo y aventura que implica esta disciplina deportiva, el parapentista explica que no se trata de una actividad "en la que se desprenda una gran cantidad de adrenalina, a no se ser que se practique la especialidad de acrobacia. Es un deporte más bien relajante. Lo que sí sé es que me hace segregar alguna sustancia que me produce placer. Allí arriba estoy muy a gusto; podría pasarme todo el día volando".
Recientemente se ha formado en la Isla el Club Parapent Menorca, que por el momento cuenta en su nómina con seis socios que se pusieron en contacto gracias a anuncio publicado por
Portella en una revista especializada. Casi siempre que las condiciones son las idóneas para el vuelo, los miembros de la asociación se reúnen en distintos puntos de la Isla para practicar. "Siempre depende la época del año y del trabajo que tengamos. En verano solemos practicar cada dos días, pero en invierno hay rachas en las que no salimos en tres semanas por culpa del mal tiempo", explica.
Menorca desde el cielo
Pese a que Menorca no es el lugar perfecto para esta práctica deportiva, al contar con una sola montaña, cuando lo ideal sería tener una cadena, los aficionados suelen sobrevolar zonas como Binimel·là, una pequeña zona elevada de Fornells y la playa de Son Bou, pero sobre todo acostumbran a lanzarse desde El Toro. Portella es el único que por el momento se ha lanzado desde Cala Pilar, y comenta que entre los próximos retos que tienen previsto afrontar figura el de despegar desde la montaña de S´Enclusa.
Sin embargo, el parapentista reconoce que la Isla sí tiene "buenas condiciones térmicas en la época estival, que ayudan a levantar el vuelo, buena brisa marina y en ocasiones núcleos nubosos, que también son muy favorables". Cuando las condiciones han sido las idóneas, Portella ha logrado ascender hasta los 1.800 metros y volar durante siete u ocho horas.
Con el propósito de seguir aprendiendo, el deportista acostumbra a salir de la Isla dos o tres veces al año. Así ha surcado los cielos de casi todas las zonas de vuelo más famosas de la Península, el Pirineo francés, los Dolomitas en Italia, zonas de Alemania, y el año pasado realizó un tour desde Santiago de Chile hasta Perú por los Andes.
Fuera de Menorca tendría la oportunidad de participar en competiciones, pero Portella está más interesado de momento en progresar en modalidades como la de acrobacia. También ha probado el vuelo con motor, "pero eso no me produce ningún placer", confiesa.
Como muchos deportes de aventura, éste también implica cierto riesgo. A lo largo de sus 20 años de vuelo, el menorquín sufrió el primer accidente de su carrera hace diez días, cuando perdió el control lanzándose desde El Toro por culpa de una ráfaga de viento. Afortunadamente, sólo sufrió una lesión en las costillas.
Dejo link: http://www.menorca.info/20070204/insular/3insular.html .
Y no se olviden de chequear los resultados del campeonato mexicano en: http://www.monarcaparaglidingopen.com .
FLor!..